Capitalismo solidario

Una cosa es marketing EN redes, y otra muy diferente es marketing DE redes.

Market es mercado, y marketing es hacer mercado, es decir, vender.

Marketing EN redes es, por tanto, vender en redes, vender utilizando las redes.

Nos estamos refiriendo a las ahora llamadas redes sociales, aunque en realidad la venta siempre ha sido un asunto de redes: de contactos, de comunicaciones, de distribución… y ahora también, de redes sociales.

Decimos también, porque las redes offline, las de toda la vida, las de referidos, amistades, influencias… siguen teniendo un papel primordial en el proceso y la conclusión de cualquier venta, pues la confianza es la base de cualquier asunto de negocios. Este término business (biz), se maneja en toda América con mucha más naturalidad que aquí, donde solemos sustituirlo por “asunto”, cuestión que llama la atención, porque al fin y al cabo en esta vida muchas de las cosas que hacemos son, de un tipo u otro, negocios y ventas.

Y llegamos al marketing DE redes. ¿Qué es, en qué consiste?

El marketing DE redes es un modelo de distribución de bienes y servicios, en definitiva, de ventas, con unas particularidades muy atractivas, especialmente para aquellos que, por una u otra razón, tienen vedado el acceso a los sistemas tradicionales:

En inglés se le conoce como network marketing y a sus usuarios como network marketers. Son personas inquietas, normales y corrientes, que atraídas por los actos solidarios, quieren utilizar sus contactos y relaciones del día a día, online y offline, para compartir el disfrute de unos productos y servicios que cumplen con sus expectativas como consumidores, y por qué no, de una oportunidad de generar unos ingresos extra, ayudando a los demás a hacer lo mismo que ellos hacen y aprovecharse de sus compensaciones, que no sólo son económicas, sino también formativas en el terreno del desarrollo personal, de la educación financiera, de la oportunidad de viajar por el mundo conociendo a otras personas que comparten las mismas inquietudes, ampliando así su círculo de contactos y amistades; y de la satisfacción personal de saber que por fin se puede trabajar en algo para beneficio propio y de sus seres más queridos.

En este modelo de negocio, no hay jefes, todos son iguales en derechos, y cada uno se atribuye sus propias obligaciones. No hay barreras de entrada, ni en títulos, ni en experiencia, ni en las típicas inversiones restringidas a sólo unos pocos. No hay riesgo, todo está controlado desde el principio. No hay gastos innecesarios, ni en local, ni en maquinaria, ni en personal, ni en servicios adicionales más allá de los que cada uno ya utiliza en su propio hogar.

Sabiendo asociarse con algunas de las empresas más grandes del mundo en sus respectivos sectores, rodeándose de las personas adecuadas y respetando las reglas del “juego”, todo es cuestión de dedicar el tiempo y el esfuerzo que cada uno esté dispuesto a sacrificar en aras de su propio bienestar y prosperidad, así como de los de su entorno.

Es una tentación probarlo. Puede ser una gran satisfacción disfrutarlo.

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